Este
verano he podido disfrutar de excursiones por la provincia de Málaga y, no sólo
por la costa, como suele suceder, sino por el interior, desafiando al calor. En
una de esas escapadas, iniciamos la ruta
en Coin. Tenía el convencimiento de que comprar en su mercadillo de productores
sería una gran experiencia. Y no me
defraudó, ni los productos, ni su calidad y, mucho menos, sus precios. Los tomates “huevo de toro” fueron uno de los
exquisitos hallazgos.
Ingredientes:
2 Tomates “huevo de toro” (o dos tomates grandes y
carnosos)
½ k. Sardinas muy frescas
1 Cebolleta
Aceite de oliva virgen extra
Vinagre
4 Hojas de gelatina
Hierbabuena fresca
Sal
Preparación:
Unas horas antes de elaborar esta receta, es necesario
marinar las sardinas y preparar la gelatina de aceite.
Las sardinas se pueden hacer de muchas maneras, pero yo
prefiero proceder como en el caso de los boquerones en vinagre. Es importante
comprarlas muy frescas y limpiarlas en casa, de forma que, mientras les
quitamos las cabezas, tripas y espinas, las vamos echando a un bol con
abundante agua fría. Este agua se debe cambiar dos o tres veces, hasta que
están bien desangradas. Por último, se ponen en una fuente
grande con agua y hielo, y se mantienen ahí hasta que éste se ha derretido.
En una jarra de
medio litro aproximadamente se ponen 3/4
partes de vinagre y se completa con agua. Se añade una cucharadita pequeña de
sal, se vierte esta mezcla en un bol
amplio y se introducen las sardinas. Se guarda en el frigorífico de 3 a 4
horas.
Pasado este tiempo, se escurren y colocan en un recipiente
cubiertas de aceite de oliva.
Para la gelatina de aceite, se hidratan las hojas de cola de pescado como aconseje el
fabricante. Se calientan 100 ml. de aceite
de oliva virgen extra, sin que llegue a hervir, se aparta del fuego y se
introducen las hojas de gelatina ya blandas. Se pasa esta mezcla a una bandeja plana y se deja enfriar en el
frigorífico hasta que está cuajada (de 2 a 3 horas).
Una vez tenemos las sardinas y la gelatina preparadas
para usarlas, cortamos la cebolleta en
juliana y el tomate en rodajas.
Se lavan las hojas de hierbabuena y se secan.
Para montar el plato, se coloca (con ayuda de un aro),
una base tomate; se añade un poco de sal
y se cubre con unas fina capa de la gelatina. Sobre ésta, la cebolleta y unas hojas de hierbabuena. Se
agregan las sardinas escurridas y se decora con otro toque de hierbabuena.
Consejos:
Como he dicho anteriormente, hay muchas formas de
preparar las sardinas, incluso más rápidas, pero a mí me funciona de esta
manera.
Para evitar los anisakis, es conveniente haber congelado
previamente el pescado o hacerlo una vez lo tenemos en aceite, propuesta que me
gusta mucho.
En cuanto a los tomates “huevo de toro”, dejando aparte
su peculiar nombre, lo que sí debo decir es que son exquisitos. Después de tantos años quejándonos de que no
sabían como los de antes, estamos presenciando
un cambio en la producción y es
posible encontrar tomates de múltiples variedades y de gran calidad, aunque
para ello haya que desplazarse o pagarlos como si de un pastel se tratara.
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