viernes, 20 de mayo de 2016

ALITAS DE POLLO CON VERMUT Y SALVIA


 
Es de esas recetas que, como se suele decir, se hacen solas, ya que una vez se aliñan y meten en el horno, requieren poca atención. Además, las alitas son muy sabrosas y económicas, dos factores muy a tener en cuenta.


Ingredientes: 

1 k. Alitas de pollo
Sal
Pimienta recién molida 

Para el aliño:
100 ml. Vermut blanco
2 Limones en zumo
2 Cucharadas miel
1 Cucharada salvia picada
1 Cucharadita jengibre recién rallado
1 Diente de ajo recién rallado
1 Pastilla de caldo de pollo concentrado
2 Cucharadas aceite de oliva virgen extra 
 

Preparación: 

Se mezclan en un cuenco todos los ingredientes del aliño y se vierten sobre la alitas limpias, cortadas en dos y salpimentadas.
Se deja macerar unos 30 minutos.
Mientras tanto, se precalienta el horno a 200 grados encendido por arriba y abajo.
Transcurrido el tiempo de aliño del pollo, se distribuye todo sobre una bandeja y se  hornea durante 20 minutos. Se saca y revuelve bien para que todas las alitas se impregnen de la salsa, y se vuelve a meter en el horno otros 20 minutos.
Se sirven calientes acompañadas de patatas fritas o ensalada.
 

Consejos: 

El vermut da al pollo un punto dulzón muy agradable, pero si no te gusta o no tienes, se puede sustituir por vino blanco
En cuanto al uso de la pastilla de caldo, no soy muy aficionada a estos productos, pero recurro a ellos en raras ocasiones para aportar un toque de sabor extra.

viernes, 13 de mayo de 2016

EMPANADA PASCUALINA


 
Me confieso tremendamente caprichosa respecto a la comida. Debe ser algo genético, pero, lo cierto, es que llevo con agradecida resignación este defecto que tan feliz me hace. Hace unos días,  mi amiga Paloma me envió ingenuamente una foto de la empanada pascualina que acababa de preparar su marido, sin saber que seguidamente tendría que mandarme la receta para hacerla yo misma cuanto antes.
 

Ingredientes: 

2 Paquetes de espinacas congeladas
1 Paquete de acelgas congeladas
1 Cebolla
4 Huevos
50 gr. Queso (usé un manchego tierno)
20 gr. Parmesano
2 Planchas de masa brisa
Sal
Pimienta
Nuez moscada
Aceite de oliva virgen extra
Mantequilla
Azúcar
 

Preparación: 

Hervir las espinacas y las acelgas en agua salada hasta que se hayan descongelado totalmente.
Pasar  a un escurridor para que suelten toda el agua.
A continuación, se cuecen tres huevos durante unos 10 o 12 minutos.
Se corta la cebolla muy fina y se rehoga en una sartén grande con dos cucharadas de mantequilla y dos de aceite de oliva.
Se añade la verdura y sazona con pimienta y  nuez moscada recién molidas.
Dejar enfriar.
Mientras tanto, se pone a precalentar el horno a 180 grados por arriba y abajo con ventilador.
Pelar los huevos cocidos y cortarlos en  cuartos.
Sobre un molde apto para horno, se coloca una lámina de masa brisa.
Se vierte  el relleno de verduras y se distribuyen sobre ellas los trozos de huevo.
Cubrir con los quesos rallados.
Cerrar la empañada con  la otra lámina de masa, pellizcando los bordes para que no se abra.
Pintar la superficie con el huevo batido y espolvorear con azúcar.
Hornear durante unos 30 minutos o hasta que esté dorada.
Servir caliente. 
 

Consejos: 

Un paso importante es escurrir bien las verduras para que no suelten agua durante el horneado. Lo mejor es hacerlo a mano en un  escurridor de los que usamos para la pasta y apretar con un cucharón o espátula.
Intenté secarlas en la centrifugadora de lechuga, pero no sirvió de nada, puede ser que la mía no sea lo suficientemente potente o que las hojas se compacten y no suelten el agua.
Mi aportación a esta receta uruguaya que, a su vez, es de Alba, la encantadora suegra de mi amiga Paloma, fue añadirle nuez moscada recién molida, ya que me gusta mucho su combinación con  las espinacas.
Creo que también quedaría muy bien con unas pasas y piñones tostados, pero quise respetar la idea original. 

viernes, 6 de mayo de 2016

FIESTA DE LA CALDERETA DE SANSE



El pasado 2 de mayo participé como jurado en el concurso de calderetas de San Sebastián de los Reyes. Desde hace años, esta localidad celebra un día de fiesta alrededor de este tradicional guiso que preparan las distintas peñas y asociaciones con los ingredientes que les facilita el Ayuntamiento. Tras probar las 37 calderetas presentadas, la ganadora fue la peña “La Estafeta”, si bien, hay que decir que el resultado fue ajustado porque el nivel era muy alto. Lo mejor de todo fue comprobar cómo jóvenes y mayores disfrutan juntos de este tipo de celebraciones. 

 
Ingredientes: 

1 k. Ternera para guisar (tradicionalmente también se usa cordero)
1 Cebolla grande
2 Dientes de ajo
2 Pimientos verdes
1 Pimiento rojo
2 Tomates rojos
1 Cucharadita pimentón dulce
12 Almendras crudas

4 Patatas medianas
Tomillo
Romero
Laurel
1 Vaso pequeño de vino blanco
Aceite de oliva virgen extra
Sal
Pimienta negra recién molida 

Preparación: 

Se pone un buen chorro de aceite en un caldero o cazuela y se rehoga en él la carne troceada y limpia de grasa, previamente salpimentada.
Una vez se ha sellado bien, se retira y  reserva.
En ese mismo aceite y jugos de la carne (se quita parte si es mucho) se pochan la cebolla cortada en cuadraditos, al igual que los pimientos y  ajo.
A continuación, se añaden los tomates rallados y se sofríe con el resto de las verduras.
Se introduce de nuevo la carne y se adereza con el pimentón, el laurel, el tomillo y el romero.
En una sartén pequeña con unas gotas de aceite se tuestan las almendras. Se pican y mezclan con lo anterior.
Se vierte el vino y se deja que evapore el alcohol.
Posteriormente se cubre todo con agua y se cuece a fuego medio al menos durante una hora y media.
Cuando probamos la ternera y está prácticamente en su punto, se agregan las patatas peladas y cortadas para guiso.
Se comprueba el punto de sazón y una vez que las patatas están tiernas (unos 10 o 15 minutos) se deja reposar un rato y se sirve caliente. 

Consejos:
 
Las calderetas se pueden hacer de muchos tipos, si bien las más tradicionales son de cordero, aunque en la costa son habituales también de marisco.
Yo siempre las he preparado al estilo manchego, con almendras,  y algunos de los concursantes también optaron por añadírselas, ya que engrosa la salsa y da un sabor y un punto crujiente muy bueno.  

martes, 26 de abril de 2016

TOSTA DE BOQUERONES Y AJOS TIERNOS


 
Para estas noches de fútbol o  cenas informales, nada mejor que huir de las pizzas prefabricadas (siempre acompañadas de las insaciables grasas saturadas) y optar por recetas saludables, caseras y, para colmo, ricas. Si pierde nuestro equipo, al menos no lo pagaremos con nuestro colesterol.

 
Ingredientes: 

4 Rebanadas de pan de semillas (mejor si no es envasado)
16 Lomos de boquerones en vinagre
1 Bandeja de ajos tiernos
1 Tomate huevo de toro grande (o 2 pequeños)
Aceite de oliva virgen extra
Sal
Pimienta
 

Preparación: 

Se cortan las rebanadas de pan de aproximadamente un centímetro y medio de grosor.
Se ponen a tostar.
Mientras tanto, se limpian los ajos tiernos y se hacen a la plancha con unas gotas de aceite.
Los tomates se lavan, secan y cortan en rodajas finas. Se salpimientan y reservan.
Para montar las tostas, se cubre cada rebanada con las rodajas de tomate y, sobre éstas, se colocan de forma intercalada los boquerones y los ajos tiernos. Se vierte un hilo de aceite de oliva, se espolvorea una pizca de sal y pimienta y a disfrutar.
 

Consejos: 

Los boquerones en vinagre los podemos hacer previamente nosotros mismos http://ajoblancomalaga.blogspot.com.es/2013/07/boquerones-en-vinagre.html o comprarlos ya preparados. Lo importante es que sean de calidad y lleven un rato metidos en aceite de oliva virgen extra para que pierdan el sabor fuerte del vinagre y ganen en untuosidad gracias al aceite. 

martes, 19 de abril de 2016

NATILLAS CON BIZCOCHOS Y ANÍS




Es mi recuerdo infantil de esos domingos lluviosos de Málaga en los que nos quedábamos en casa. Mi madre madrugaba para preparar las  natillas que tanto deleitaban a mi padre. Él festejaba como nadie esa preciosa fuente  transparente repleta del dulce manjar. No era de mucho comer, en realidad fue, sin saberlo, un precursor de la nueva cocina. En la mesa le gustaba que hubiera bueno, variado y en pequeñas cantidades. Si mi madre me enseñó y me sigue enseñando a cocinar apreciando las materias primas,  fue mi padre el que me mostró la importancia de lo que él llamaba “el toque del chef”.  


Ingredientes: 

Para las natillas: 

4 Yemas de huevo
2 Cucharadas colmadas de azúcar
½ Vaina de vainilla
2 Cucharadas de maicena
½ l. Leche entera 

Para los bizcochos:
 
10 Bizcochos de plantilla o soletilla
100 ml. Anís dulce
200 ml. Leche entera

Para el caramelo:

3 Cucharadas de azúcar
Unas gotas de limón
Unas gotas de agua
 

Preparación:

Lo primero que se elaboran son las natillas a la manera tradicional.
En un cazo, se pone a calentar el medio litro de leche con el interior de la vaina de vainilla y el azúcar.
En un bol aparte, se mezclan las yemas con la maicena.
Cuando la leche comienza a burbujear, se vierte un poco sobre las yemas y se diluye bien. Se va agregando lentamente el resto de la leche caliente removiendo suavemente. Se vuelve a colocar todo el contenido del bol en el cazo y se pone de nuevo a fuego bajo. Se mueve con una espátula sin parar hasta  que se nota que la crema comienza a espesar. En ese momento se retira para que no cuaje excesivamente.
En la fuente grande o cuencos individuales en los que se va  a servir el postre, se colocan unas cucharadas de natillas como base.
Para el baño, se pone la leche fría y el anís en un plato hondo y se liga bien.
Poco a poco se van sumergiendo con cuidado los bizcochos para colocar una capa de éstos; otra de natillas;  una nueva de bizcochos;  y finalizar con las natillas.
Cuando han enfriado, se prepara el caramelo poniendo en un cazo  el azúcar con unas gotas de limón y de agua. Se deja a fuego lento sin tocar hasta que adquiere el color del ámbar.
Retirar y verter por encima de las natillas.
Meter en el frigorífico y servir bien frías pasadas unas horas.
 

Consejos: 

Mi primer consejo es que si decides elaborar esta receta es preciso hacerlo de forma que pueda reposar unas horas, es la forma de degustarlas como se merecen.
La receta es original de mi madre, quien un buen día decidió darle un giro a las tradicionales natillas. Siempre las ha hecho con anís, pero supongo que otros licores también le irán bien. Lo importante es buscar la medida de forma que se aprecie su sabor, sin  que llegue a enmascarar otros.
Las natillas parecen muy laboriosas, pero en realidad solo es cuestión de estar atenta a los distintos pasos y sus tiempos. Si temes que en la crema haya quedado algún grumo, nada tan sencillo como pasarla por un colador fino, de hecho, es algo que en repostería se suele hacer con este tipo de preparaciones.
En cuanto al caramelo, a mí no me gusta que se haga en exceso porque suele amargar, así que lo aparto en  cuanto está dorado. 

martes, 12 de abril de 2016

TARTA LIGERA DE VERDURAS


 
Mi objetivo era conseguir un pastel de verduras ligero y que verdaderamente lo fuera, ya que es decepcionante leer  ese titular y encontrarse entre los ingredientes  algunos tan calóricos como la nata o la mantequilla.  El único más controvertido podría ser el jamón, pero la cantidad utilizada es mínima y el aporte de sabor, mucho.
 

Ingredientes: 

1 Calabacín grande
2 Tomates rojos
3 Patatas medianas
60 gr. Jamón serrano o ibérico (lo más magro posible)
2 Dientes ajo
1 Ramillete hierbabuena fresca
Aceite de oliva virgen extra
Sal
Pimienta recién molida
 

Preparación:
 
Se cortan las patatas  y el calabacín muy finos con una mandolina o con un cuchillo bien afilado.
Para evitar que la patata quede dura, se fríe brevemente en abundante aceite de oliva,  sin que llegue a dorarse. Se pone en un colador para que se desprenda la mayor cantidad de grasa.
En un molde apto para horno, se distribuye una primera capa de patatas espolvoreadas con sal y pimienta.
A continuación, otra de calabacín también salpimentado.
En cuanto a los tomates, no pasan bien por la mandolina, por lo que se cortan en rodajas finas con un cuchillo y se cubre con ellos el calabacín.
En una picadora, se introduce el jamón y los dientes de ajo pelados. Se trituran y se añaden unas hojas de hierbabuena y un chorrito generoso de aceite de oliva virgen extra.
Se vuelve a dar un toque de picadora y se vierte esta mezcla sobre los tomates.
Se coloca sobre lo anterior otra capa  de patatas y se termina con una de calabacín, montando unas rodajas sobre otras para que quede bonito y no se abra al hornear.
Se pinta con un  poco más de aceite y se introduce en el horno precalentado a 180 grados durante unos 35-40 minutos, hasta  que la superficie comienza a dorarse.
 

Consejos: 

Si no te convence freír las patatas siempre puedes recurrir a cocerlas o hacerlas en el microondas unos minutos. Personalmente la textura y melosidad de la patata frita a baja temperatura me gusta y creo que aporta mucho a cualquier preparación. Lo que si recomiendo es escurrirla bien para que no lleve un exceso de aceite.
Un alimento que me fascina y del que deliberadamente he prescindido para no sumar calorías es el queso, tanto para gratinar como para intercalarlo entre las verduras.  

martes, 5 de abril de 2016

GUISO ESPECIADO DE POLLO Y BERENJENAS


 
Creo que a estas alturas está claro que el pollo y la berenjena me encantan, ya sean juntas o separadas. Mi amiga Carmen me comentó el otro día que había descubierto que era intolerante a esta verdura y, sin querer decirle nada, pensé en lo que duro que sería para  mí prescindir de ella.
 
Ingredientes:
 

4 Filetes pechuga de pollo
3 Berenjenas pequeñas
1 Cebolla
1 Puerro
2 Dientes ajo
1 Vaso vino blanco
Aceite de oliva virgen extra
Agua
1 Cucharadita comino en grano
1 Cucharadita comino molido
1 Cucharadita pimentón dulce
1 Cucharadita orégano
Sal
Pimienta recién molida
½ Taza salsa de tomate frito
 

Preparación: 

Se cortan las berenjenas a cuadraditos, se salan y ponen en un escurridor durante una media hora para que no amarguen.
En una cazuela con un chorrito de aceite se dora el pollo en trozos similares a los de la berenjena y se reservan.
En ese mismo aceite, se pocha la cebolla,  el puerro y los dientes de ajo previamente cortados en brunoise (dados pequeños).
Se seca la berenjena con papel de cocina y se añade al sofrito anterior, rehogándola  hasta que comienza a estar blanda.
Se agregan el pollo, el pimentón, el tomate frito y las especias.
A continuación, se vierte el vino y se deja hervir unos segundos para que pierda el alcohol.
Se cubre con agua y se deja cocinar a fuego medio hasta que la berenjena está tierna, pero sin perder la forma.  


Consejos: 

La berenjena se puede pelar o tomarla con la piel; sin embargo, a  mí no me agrada ésta a no ser que sea frita. He notado además que cuando la he tomado me ha resultado un tanto indigesta.