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martes, 26 de abril de 2016

TOSTA DE BOQUERONES Y AJOS TIERNOS


 
Para estas noches de fútbol o  cenas informales, nada mejor que huir de las pizzas prefabricadas (siempre acompañadas de las insaciables grasas saturadas) y optar por recetas saludables, caseras y, para colmo, ricas. Si pierde nuestro equipo, al menos no lo pagaremos con nuestro colesterol.

 
Ingredientes: 

4 Rebanadas de pan de semillas (mejor si no es envasado)
16 Lomos de boquerones en vinagre
1 Bandeja de ajos tiernos
1 Tomate huevo de toro grande (o 2 pequeños)
Aceite de oliva virgen extra
Sal
Pimienta
 

Preparación: 

Se cortan las rebanadas de pan de aproximadamente un centímetro y medio de grosor.
Se ponen a tostar.
Mientras tanto, se limpian los ajos tiernos y se hacen a la plancha con unas gotas de aceite.
Los tomates se lavan, secan y cortan en rodajas finas. Se salpimientan y reservan.
Para montar las tostas, se cubre cada rebanada con las rodajas de tomate y, sobre éstas, se colocan de forma intercalada los boquerones y los ajos tiernos. Se vierte un hilo de aceite de oliva, se espolvorea una pizca de sal y pimienta y a disfrutar.
 

Consejos: 

Los boquerones en vinagre los podemos hacer previamente nosotros mismos http://ajoblancomalaga.blogspot.com.es/2013/07/boquerones-en-vinagre.html o comprarlos ya preparados. Lo importante es que sean de calidad y lleven un rato metidos en aceite de oliva virgen extra para que pierdan el sabor fuerte del vinagre y ganen en untuosidad gracias al aceite. 

martes, 15 de septiembre de 2015

SARDINAS EN ESCABECHE SUAVE


 
Os sugiero una receta muy saludable y económica, que se prepara con antelación y se toma fría. Los escabeches han sido siempre un recurso en la cocina andaluza y, tras unos años de aparente olvido, vuelven a florecer con fuerza.
 

Ingredientes:

24 Sardinas malagueñas limpias de tripas y cabezas
¾ l. Aceite de oliva virgen extra
4 Cucharadas soperas de vinagre de vino blanco
4 Cucharadas soperas de vino blanco
Un puñadito de granos de pimienta negra (unos 20 granos)
Un puñadito de granos de clavos
4 Dientes de ajo pelados
2 Hojas laurel
1 Limón cortado en rodajas finas
Sal 

Preparación:
En una cacerola o sartén grande, se pone a calentar el aceite con el vinagre, el vino, el ajo, las especias y el laurel.
Se lleva a ebullición unos minutos para que evapore el alcohol del vino.
Se baja el fuego al mínimo y se añaden las sardinas (previamente saladas) bien colocadas para que cubran todo el fondo del recipiente.
Se deja cocer muy lentamente durante unos 5 minutos.
Tras apagar el fuego,  se dejan reposar para que terminen de hacerse al calor. Se pasan con cuidado a una fuente o ensaladera, cubriéndolas con todo el escabeche.
Por último, se  cubren con las rodajas de limón y se meten en la nevera al menos 4 horas antes de su consumición.
 

Consejos:
Los escabeches representan un método de conservación estupendo, así como de aprovechamiento de sobras, por ejemplo, para el pescado frito, como en el caso de los boquerones.
En esta receta, no he optado por freír las sardinas antes de escabecharlas para evitar un exceso de grasa, pero de ese modo están deliciosas, si bien es cierto que el rebozado se reblandece y no a todo el mundo gusta.
Al igual que con sardinas o boquerones, este escabeche sirve para caballas, jureles o atún. En estos casos, solo habría que variar el tiempo de cocción dependiendo del tamaño de la pieza. 

jueves, 11 de junio de 2015

CROQUETAS DE GAMBAS


 
De esta receta, lo que puedo decir es que están tan ricas,  que siempre las he comido calientes, ya que, ni una vez que las preparo, sobra como para comprobar si frías están igualmente buenas. Por algo será….

 Ingredientes: 

Para rehogar las gambas:
1 Cebolla o cebolleta grande
300 gr. Gambas
4 Cucharadas aceite de oliva virgen extra
Sal
Pimienta recién molida 

Para la bechamel:
½ l.  Leche
25 gr. Mantequilla
3 Cucharadas harina
2 Cucharadas aceite de oliva virgen extra
Sal
Pimienta recién molida
Nuez moscada 

Para rebozar:
Harina
Huevo
Pan rallado 

Para freír:
Aceite de oliva virgen extra
 
 
Preparación:
Comenzamos pelando las gambas y troceándolas. Se reservan con sal hasta el momento de usarlas.
Se ponen las cuatro cucharadas de aceite en un sartén mediana y se rehoga la cebolla rallada. Una vez empieza a dorarse, se añaden las gambas y se espolvorea con pimienta negra recién molida. En cuanto comienzan a blanquear, se apaga el fuego.
El paso siguiente es hacer la bechamel del modo tradicional. En un cazo hondo se pone a fundir la mantequilla con el aceite de oliva. Una vez derretida, se añade poco a poco la harina para que vaya ligando con la grasa. Se deja cocer unos segundos y se vierte lentamente la leche fría, sin dejar de remover con una varilla. Se agregan la sal y la nuez  moscada y se mantiene  la bechamel a fuego lento. Estará en su punto cuando empiece a espesar y a separarse de las paredes y del fondo del recipiente.
A continuación, se echan las gambas con la cebolla y se mezcla todo bien, dejando cocinar unos minutos más hasta que la masa vuelve a adquirir la consistencia necesaria para obtener unas croquetas cremosas.
Se pasa a una fuente y, una vez fría, se guarda en el frigorífico un mínimo de tres horas.
Tras reposar en la nevera, se procede a darles forma a las croquetas. La técnica de las dos cucharas está muy bien, pero para conseguir que sean todas iguales, lo mejor es hacerlas sobre la encimera, bien dividiendo la masa con un cuchillo o con una manga pastelera.   
Sobre una superficie enharinada, se pone una tira de masa  y se corta en  porciones del tamaño del que queramos las croquetas. Se pasan por harina, huevo batido y pan rallado y se terminan de moldear antes de freírlas en abundante aceite de oliva caliente. Se depositan en un plato con papel de cocina para que absorba la grasa sobrante y se sirven.
 
Consejos: 

Con las cantidades que he propuesto, salen unas veinte croquetas de tamaño mediano. Así, que te sugiero que calcules el número de croquetas por comensal, en función del apetito de tu familia o amigos.
A la bechamel, yo no le añado caldo resultante de reducir las cabezas y cáscaras de las gambas, pero hay personas a las que les gusta darles este toque de sabor. Personalmente, prefiero dárselo equilibrando la cantidad de gambas y de crema, es decir, más gamba en cada croqueta. También es cierto, que al margen de salir menos económico, es más difícil hacerlas uniformes, pero se consigue con un poco de paciencia.
Sobre la cebolla, prefiero rallarla a picarla, ya que así no se  distingue en la masa. Si  bien, al pocharla empapa un poco más aceite que simplemente cortada.
En cuanto a las gambas, mejor comprarlas enteras y pelarlas justo antes de hacer las croquetas. Las que venden peladas, por lo general, no tienen mucha calidad. Se encuentran  gambas arroceras frescas a precios asequibles y para platos como éste van muy bien.
Asimismo, me gusta trocearlas para notarlas al comerlas, pero no deben  ser  trozos que impidan formar las croquetas.
El momento de freírlas también es muy importante, ya que puede estropearlas que el aceite no tenga la temperatura adecuada o que se echen muchas de una vez.
Otra de las cosas que me gusta hacer, es tenerlas en el frigorífico hasta prácticamente el momento de freírlas. El frio de la nevera forma una costra en el rebozado que hace que no pierdan  la forma y salgan muy crujientes por fuera y muy blandas por dentro.

jueves, 4 de junio de 2015

HUEVOS RELLENOS PICANTES


 
Junio es sinónimo de celebraciones, fiestas, reuniones al aire libre….o, al menos, esa es la percepción que yo tengo por los cumpleaños y santos que  tradicionalmente coinciden en mi familia en este mes. En todo caso, cualquier excusa es buena para disfrutar antes de que llegue el calor intenso y las vacaciones veraniegas. Y como no hay festejo sin comida, os propongo esta tapa.
  
Ingredientes:
6 Huevos camperos pequeños
12 Cucharadas de pisto (puede ser casero o precocinado)
3 Cucharaditas de Tabasco (más o menos, según la tolerancia al picante)
Sal
Agua
Vinagre 

Preparación:
Se cuecen los huevos en abundante agua caliente con sal y un chorrito de vinagre, para que la yema quede centrada y no se rompan al  cocer. 
Mientras tanto, se mezcla el pisto con el tabasco, ligando bien.
Tras cocer los huevos durante unos 12 minutos, se pasan por agua fría y se pelan. Se cortan  por la mitad a lo ancho, y se vacían con cuidado para no romperlos. Se une parte de la yema a la mezcla del pisto y se rellenan.  
Se colocan sobre unas cucharillas de degustación y se sirven fríos. Si no se  quedan de pie, se les corta un poco la base.  

Consejos:
Al poner el huevo en el agua caliente, es mejor ayudarse con una cuchara para no quemarnos.
El pisto puede ser casero o de bote, lo importante es que sea de calidad y los trozos de verdura sean pequeños, para que estéticamente queden mejor.
Se trata de una tapa muy vistosa, rica y fácil de preparar.  

martes, 17 de marzo de 2015

TORTILLITAS DE BACALAO


 
Recuerdo  llegar de madrugada de las procesiones y tomar las tortillitas frías que quedaron de la comida. Lo raro es que sobren, ya que están buenísimas y pasa como con las croquetas, que es casi  imposible parar.

 Ingredientes:

 300 gr. Bacalao desalado y desmigado
150 gr. Harina (aproximadamente)
1 Huevo
200 ml. Agua fría
Un tercio de cucharilla de  levadura química
2 Dientes ajo
Ramillete perejil fresco
Aceite de oliva virgen extra
Azafrán (o colorante)
Sal (depende del punto del bacalao)
 

Preparación:

 Poner en un cuenco el huevo batido con el ajo y el perejil picados. Añadir el agua y, poco a poco, la harina, removiendo  constantemente para que no se formen grumos. Agregar la levadura y el azafrán molido. Incorporar el bacalao desmigado.
Se mezcla todo bien. Se comprueba el punto de sal y la consistencia de la masa, y  se deja reposar unos 15 minutos.
En una sartén honda, se pone a calentar  abundante aceite de oliva virgen extra. Con una cuchara sopera, se coge una porción de masa y se deja caer con suavidad en el aceite. Éste no debe estar excesivamente caliente, para evitar que se  doren enseguida por fuera y queden crudas por dentro. Lo más conveniente es hacer una prueba con una tortillita, por si hay que rectificar la cantidad de harina.
Se dejan escurrir en un colador o papel absorbente y se comen calientes, aunque merece la pena probarlas también frías.

 Consejos:

 Dos advertencias quiero hacer. La primera, que el bacalao debe predominar sobre la harina. Este plato es tradicional de la Semana Santa y de hogares humildes, pero es que este pescado entonces no era tan caro como ahora. De todas formas, se pueden comprar migas, que las hay de gran calidad y a buen precio.
En Málaga, son también típicas las tortillitas de gambas, que se hacen con la misma receta. Afortunadamente, todavía es posible encontrar en nuestros mercados gambas pequeñas, fresquísimas y asequibles.
La segunda advertencia, es que se trata de tortillitas, no de buñuelos. Las  tortillitas son redondeadas, pero planas. Si quieres preparar buñuelos, debes aumentar la cantidad de levadura.
En algunos restaurantes, las sirven con miel de caña. Va en gustos, aunque personalmente prefiero que nada enmascare el peculiar sabor del bacalao.
Una última cosa, si quieres probarlas frías, dobla las cantidades. Con los ingredientes que he propuesto, salen de 20 a 25, dependiendo del tamaño.

jueves, 6 de noviembre de 2014

TARTAR ACEBICHADO DE SALMÓN


 
Comenzar una comida con ingredientes crudos es, en opinión de los nutricionistas, el mejor modo de hacerlo, así que para no recurrir siempre a la  consabida ensalada, os ofrezco esta alternativa divertida y suculenta.

 
Ingredientes:
 
300 gr. Salmón fresco (descongelado para evitar los anisakis)
1 Cebolla morada pequeña
1 Lima (zumo y ralladura)
2 Cucharadas de aceite de oliva virgen extra
1 Cucharada de salsa worcestershire (Perrins de toda la vida)
1 Cucharada de mostaza de Dijon
Tabasco (al gusto)
Sal
Pimienta recién  molida
Pan sardo o tostadas para acompañar 

Preparación:

Cortar con un cuchillo el salmón y la cebolla en dados pequeños. Poner en un bol y aliñar con el resto de los ingredientes. Comprobar el punto de sal y tabasco e introducir en el frigorífico para que macere unos  10 minutos.  Servir muy frio en raciones individuales acompañado de pan sardo o con unas tostadas del pan preferido.  

Consejos:
Defino este tartar como acebichado porque he marinado el salmón con el cítrico de la lima y el resto de los ingredientes, por lo que no me parecía oportuno calificarlo solo como tartar.
En cuanto al corte del salmón, aconsejo  hacerlo siempre a cuchillo, aunque es laborioso, la consistencia y sabor cambian totalmente.

miércoles, 27 de agosto de 2014

TOSTAS DE SALMÓN Y QUESO PAYOYO


 
Este verano he tenido la oportunidad de descubrir nuevos placeres gastronómicos de los que no había tenido noticia hasta ahora.  Uno de ellos me  seduce especialmente: el queso Payoyo, un manjar que se elabora en la bella Sierra de Grazalema que comparten las provincias de Cádiz y Málaga. Lo que me parece increíble es que se venda en lugares como los almacenes Harrods de Londres o en los mejores establecimientos  de Nueva York y Japón y haya pasado casi desapercibido aquí.  

Ingredientes:

4 Rebanadas de pan cateto (pan de pueblo)
4 Lonchas de salmón ahumado (del mismo tamaño que el pan)
Queso Payoyo de cabra (semicurado)
Rúcula
Una taza de mayonesa
Mostaza 
Miel
Aceite de oliva virgen extra 

Preparación:
Con ayuda de un pincel, se unta cada rebanada de pan con un poco de aceite de oliva y se hornean o tuestan hasta que quedan crujientes.
Mientras tanto, se preparan los ingredientes para las tostas:
-       Se agrega una cucharada sopera de mostaza a la mayonesa y un chorrito de miel y se mezcla bien.

-       Se lavan y secan las hojas de rúcula que vamos a usar, reservando algunas para decorar.

-       Con un cortador de queso o un cuchillo bien afilado, se extraen lascas muy finas de queso Payoyo.

-       Se calcula el tamaño de las lonchas de salmón ahumado para que cubra cada rebanada.

Una vez el pan está en su punto,  se procede a montar cada una de las tostas poniendo una base de rúcula; a continuación se salsea con la mayonesa preparada; se coloca el salmón; y se cubre con el queso. Para servir, se decora con unas hojas de rúcula y un  chorrito de aceite de oliva.   

Consejos: 

Pocos consejos puedo ofrecer en una receta tan sencilla, simplemente que los ingredientes se pueden alterar al gusto y que estas tostas están buenas tanto frías como templadas. Personalmente, me gustan de esta última forma.

En cuanto al  queso Payoyo,   debe su nombre a los habitantes de la zona donde se elabora  y se hace tanto de cabra como de oveja.  Merece la pena probarlo. No es barato, pero es de una calidad excelente. Por cierto, que nadie piense que hago publicidad interesada, el queso lo he pagado yo y no debo halagos a nadie. 

jueves, 27 de febrero de 2014

BROCHETAS DE FOIE Y MANGO


Salir airoso/a de una invitación sorpresiva para tomar el aperitivo con poco más que patatas y aceitunas no es fácil. A veces, agudizar el ingenio tiene buenos resultados, y ese trozo de foie mi-cuit cuyo destino era ser untado, se convierte en una divertida brocheta.
 

Ingredientes:
Un trozo de foie mi-cuit de unos 100 grs.  aproximadamente
1 Mango maduro
1 Cucharada azúcar de caña
1 Cucharada mantequilla
1 Trocito de canela en rama
Limón
Pan para tostar 

Preparación:

Se pela el mango y se corta en dados de 3 centímetros aproximadamente, no muy pequeños para que no se deshagan al caramelizarlos.
En una sartén se pone a derretir la mantequilla, con cuidado para que no se queme. Se añaden el azúcar, la canela, unas gotas de zumo de limón  y el mango troceado. Se revuelve todo bien para que el mango caramelice y se impregne de todos los sabores. Se reserva en la sartén con su jugo.
Se corta el pan en rebanadas que se tuestan u hornean hasta que están crujientes.
Se saca el foie del frigorífico y se hacen porciones del  tamaño del mango, más o menos.
Se montan las brochetas insertando los trozos de mango y foie al gusto. Se colocan sobre cada rebanada de pan tostado y se rocía con un poco del jugo de la sartén donde se ha caramelizado el mango.  

Consejos:
Hay que tener cuidado para que el mango no quede muy blando al cocinarlo ya que perdería textura y, además, se rompería al hacer las brochetas.
Mi propuesta es poner dos trozos de mango y uno de foie, pero esto depende de las preferencias de cada uno.
Como es un  pincho para tomar a temperatura ambiente, se puede hacer un rato antes, siempre que el pan se mantenga crujiente hasta la hora de comerlo. 

martes, 28 de enero de 2014

¡DAME LA LATA, POR FAVOR!


 
Lo que son las cosas, la antaño merienda de los pobres,  resulta que además es uno de los alimentos más completos y beneficiosos para la salud y, si se toma con las espinas, mejor. Hablo, por supuesto, de las sardinas y su hermana menor.    
 

Ingredientes:

1 Lata de sardinillas en aceite de oliva
5 Cucharadas de queso en crema
1 Cucharada de zumo de limón
1 Cucharada de perejil picado 

Para acompañar:
Pan tostado 

Preparación:

Se ponen  las sardinillas (enteras) en el vaso de la batidora junto al resto de los ingredientes. Se bate hasta obtener una crema homogénea.  Se vuelca en el recipiente elegido y se mete en el frigorífico hasta su consumo.
Servir con pan tostado. 

Consejos:

Se trata de una receta tan fácil que merece pocas explicaciones. Quizá la única sea recomendar que las sardinillas sean de calidad, la diferencia de precio es poca y, aunque sea para triturarlas,  sí se nota en el sabor.  No suelo hablar de marcas, pero, en este caso, me parece justo decir que desde hace muchos  años compro las de Usisa de Isla Cristina. 

martes, 21 de enero de 2014

HUMMUS NEGRO CON PAN SARDO


El hummus es probablemente el paté más sano que podemos comer, ya que está elaborado con garbanzos sésamo y aceite de oliva fundamentalmente. Aunque cada vez es más fácil encontrarlo preparado en tarrinas, considero que merece la pena el intento.

Ingredientes:
1 Taza de garbanzos cocidos (pueden ser de bote)
2 Dientes de ajo
Zumo de medio limón
1 Cucharada de semillas de sésamo negras
Aceite de oliva virgen extra
Comino
Pimentón
Sal
Pan sardo

Preparación:
El primer paso es elaborar el tahini o, lo que es lo mismo, la pasta de sésamo necesaria para esta receta.
Utilicé sésamo negro que tenía en casa, pero lo habitual es hacerlo con el blanco. En cualquier caso, es preciso que esté ya tostado, ya que de lo contrario, tendríamos que proceder al tueste del grano.
En el  vaso de la batidora ponemos una cucharada de sésamo y, aproximadamente, dos de aceite de oliva virgen  extra, aunque puede necesitar más. Al ir batiendo comprobamos la consistencia, que debe ser como la de una mayonesa. Echamos sal  y ya tenemos el tahini listo.
El siguiente paso es hacer una crema con los garbanzos cocidos. Lo más ortodoxo es realizarlo con un pasapurés, pero si no es posible, se hace con la batidora.
En un mortero, ponemos los dientes de ajo pelados y troceados y un poco de sal. Machacamos el ajo y lo añadimos al puré de garbanzos. Agregamos el  tahini, el zumo de limón y el comino, y batimos bien a mano o con ayuda de la batidora.
Comprobamos que los condimentos están a nuestro gusto, y se vuelca en un plato hondo o cuenco. Se decora con  pimentón y un chorrito de aceite de oliva virgen extra.
Para comerlo, se usan los trozos de pan a modo de cuchara. En mi caso, lo comimos con un exquisito pan sardo de aceite, pero los árabes usan su famoso  pan de pita caliente.


Consejos:

Si no disponemos de tiempo, podemos utilizar garbanzos de bote bien lavados.
 
 
En cuanto al tahini, lo venden hecho, pero si crees que no le vas a dar mucho uso, recomiendo hacer la pasta con las semillas de sésamo en el momento en que lo vamos a necesitar. Por cierto, no te vuelvas loco o loca buscando sésamo, en España también lo conocemos como ajonjolí y lo venden en tarritos como las especias, aunque al peso sale más barato.
El pan sardo consiste en obleas finísimas y crujientes que elaboraban los pastores de la isla italiana que le da nombre como alternativa al pan tradicional, ya que se conserva en óptimas condiciones durante mucho tiempo.
El pan de pita que usan los árabes es una delicia, pero reconozco que comerlo con el pan sardo al aceite de oliva virgen  extra me sorprendió.

martes, 7 de enero de 2014

CÓCTEL DE REENCUENTRO (Copyright La Bahía)


 
Tras sobrevivir a las fiestas, crisis de migraña incluida, no estoy dispuesta a dejarme vencer y, como los héroes de mis películas favoritas, combato la resaca con alcohol. Para dar la bienvenida a este año con sobrecarga de esperanzas y deseos, os ofrezco el cóctel con el que he tenido el gustazo de brindar estas navidades con mis amigas del instituto Gaona de Málaga. Va por vosotras chicas, las presentes y las ausentes. Chin chin. 

Ingredientes:
Vermut
Moscatel a la naranja
Pasas
Caramelos Jelly bean
Mermelada de naranja
Gajos de naranja
Cacao rallado
Coco rallado 

Preparación:
Poner en la base de cada copa de cóctel una cucharadita de mermelada de naranja, una pasa y un caramelo. Verter un  chorrito de moscatel y completar con el vermut. Rallar una pizca de cacao y añadir otra de coco. Si se desea, incorporar un hielo, decorar con el gajo de naranja y disfrutar con o sin compañía. 

Consejos:
Uno, reanima. Dos, anima Y tres…jaqueca asegurada.  FELIZ 2014. 

lunes, 9 de septiembre de 2013

CROQUETAS DE JAMÓN SERRANO


Pocos platos me parecen tan sublimes como unas buenas croquetas. No sé a quién se le ocurrió, pero me quito el sombrero ante quien fuera. Lo que no entiendo es que en tan pocos restaurantes o bares sean capaces de servirlas como merecen.
 

 
Ingredientes:
Para la masa:
3 Cucharadas de harina
25 gr. Mantequilla
2 Cucharadas de aceite de oliva virgen extra
½ l. Leche
100 gr. Jamón serrano picado fino
Una pizca de nuez moscada recién molida
Sal

Para el rebozado:
Huevo
Harina
Pan rallado 

Aceite de oliva virgen extra  (para freír) 

Preparación:
En un cazo hondo se pone a fundir la mantequilla con el aceite de oliva. Una vez derretida, se añade poco a poco la harina para que vaya ligando con la grasa. Se deja cocer unos segundos y se vierte lentamente la leche fría, sin dejar de remover con una varilla. Se agrega la sal y la nuez  moscada y se mantiene  la bechamel a fuego lento sin dejar de mover. Estará en su punto cuando empiece a espesar y a separarse de las paredes y del fondo del cazo. Entonces, se incorpora el jamón. Se rectifica de sal y nuez moscada y se pone en una fuente o recipiente un poco hondos.
Una vez ha atemperado, se mete en el frigorífico un mínimo de tres horas.
Tras reposar en la nevera, se procede a darles forma a las croquetas. Para ello, con la ayuda de un cuchillo, se divide la masa en tiras. 
 Sobre una superficie enharinada, se pone una tira de masa y se hace rodar sobre la encimera como un rodillo. Se corta en  porciones del tamaño del que queramos las croquetas y se pasan por harina, huevo batido y pan rallado. Se fríen en abundante aceite de oliva caliente. Se pasan a un plato con papel de cocina para que absorba la grasa sobrante, y se degustan frías, templadas o calientes, como se prefiera.

Consejos:
Para que las croquetas salgan ricas, la paciencia a la hora de hacer la bechamel es fundamental.
Con las cantidades que sugiero, salen unas 18 de tamaño mediano. Por supuesto, si se quiere hacer más, basta con adaptar dichas cantidades. Lo fundamental, para mí, es disponer de un cazo apropiado y una varilla.  
La forma de hacerlas también es opcional. La que me resulta más fácil es la que  indico en la receta, porque, además, salen muy bonitas y del mismo tamaño. Pero si se prefiere, se  pueden usar las dos cucharas de toda la vida o una manga pastelera.
Por supuesto, el jamón serrano se puede sustituir por cualquier otro ingrediente. Cuando me sobra pollo o el  jamón cocido amenaza con secarse, los aprovecho para hacer unas ricas croquetas. 
El momento de freírlas también es muy importante, ya que puede estropearlas que el aceite no tenga la temperatura adecuada o se echen muchas de una vez.
Otra de las cosas que me gusta hacer, es tenerlas en el frigorífico un ratito antes de freírlas. El frio de la nevera forma una costra en el rebozado que hace que no pierdan  la forma y salgan muy crujientes por fuera y muy blandas por dentro.

domingo, 7 de julio de 2013

BOQUERONES EN VINAGRE


Durante un tiempo, el problema de los anisakis me había hecho desistir de comer y preparar boquerones en vinagre, hasta que mi madre me dio la solución. Desde entonces, volvemos a disfrutar de este delicioso aperitivo tan nuestro.

 
 
Ingredientes:
½ k. Boquerones gordos muy frescos
Vinagre de vino blanco
Sal
Aceite de oliva virgen extra
Agua
Ajo picado
Perejil fresco picado
 
Preparación:
Se limpian los boquerones quitándoles las tripas, las cabezas y las espinas, con cuidado para no levantar parte de la carne del pescado. Se ponen en agua fría, que se cambiará dos o tres veces, hasta que se desangren bien. Por último, se meten en una fuente grande con agua y hielo, y se mantienen ahí  hasta que éste se ha derretido.

En una medida de ½ litro (puede ser el vaso de la batidora) se pone las 3/4 partes de vinagre, completando la parte restante con agua. Se añade una cucharadita pequeña de sal y se vierte esta mezcla en un  bol amplio. Se introducen los boquerones de forma que quede espacio entre unos y otros y se guardan en el frigorífico de 3 a 4 horas.

Pasado este tiempo, el pescado se pone en un colador y, mientras escurren bien, se van separando los lomos cuidadosamente; también se quitan las colas y las espinitas que puedan quedar. Se colocan en un recipiente  cubiertos de aceite.  Si hay que colocar varias capas de boquerones, es mejor ir intercalando un chorrito de aceite cada vez que se van superponiendo.  

De esta manera, ya estarían aptos para consumir, pero si se quiere eliminar la posibilidad de anisakis, es mejor congelarlos  una vez se han colocado con el aceite. Pasadas  48 horas se descongelan lentamente en el frigorífico y se pueden degustar con total tranquilidad.

Aderezados con  unos dientes de ajo y perejil fresco picados tienen una gracia especial. También suelen comerse con aceitunas ( mejor si son  aloreñas).

Consejos:
En muchas pescaderías nos facilitan la labor de limpiar los boquerones, un detalle que se agradece. Sin embargo, en el caso de hacerlos con vinagre, aconsejo limpiarlos una vez en casa, cuando se van a preparar, ya que al meterlos directamente  en el agua se desangran mucho mejor que si pasa un rato desde que se evisceraron.  El  aspecto de un boquerón blanco a uno grisáceo cambia radicalmente la apetencia hacia ese plato, aunque el sabor sea el mismo.

Es conveniente dar tiempo al boquerón para que coja el sabor del aceite antes de consumirlos, por lo que deben pasar unas horas desde que se sacan del congelador hasta que se consumen. Asimismo, deben conservarse siempre en frio, pero, para apreciarlos mejor, hay que sacarlos de la nevera un rato antes de comerlos.